No llenamos cada hora.
Dejamos espacio.
Porque es dentro de ese espacio
donde empieza a desplegarse
la razón por la que viniste.
Un guía
que sabe cuándo hablar
y cuándo el silencio es mejor.
Una ruta
que te da tiempo
en lugar de quitártelo.
Un lugar donde alojarte
donde la mañana puede empezar con café —
y no tienes que estar en ningún sitio.